surge mágico este estertor caníbal

que se muerde a cada instante los miembros del poema

y deja sólo ileso el cordón umbilical

para instaurar mañana un misterioso libro

de metáforas cautivas en silencios

POEMAS

AMOR
¿De qué me has valido, Amor, de qué me has valido?, 
si al acabarte, Amor, no queda nada, no, 
todo te llevas. 
Dejas sólo recuerdos de una apenas caricia,
ese herrumbroso sabor impregnado en los labios, 
y el espacio vacío de la almohada y mi pecho. 
No dejas nada, Amor, no dejas nada de las sonrisas 
que brotaban de noche sin querer, 
 Ni las conversaciones de madrugada entre las sábanas. 
Te vas y tras de ti se va toda esperanza
te vas y pronto viene, en un momento, la soledad.
Esta noche te vas,
ya me dejas sin nada, Amor, solo me quedo.
Y me miro al espejo, y hallo un viejo suspiro olvidado allí dentro
Y me escurre una lágrima sin demasiada tristeza
(pues hasta eso te llevas, Amor, no dejas nada)
la miro resbalar, rodar y caer de vuelta a mi pecho
y absorberse en mi ropa donde al rato se seca. 
Y aun me reclamas, Amor, y aun me reclamas
cuando logro olvidarte y me acostumbro a estar solo
pues de nuevo regresas, y a buscarte me pides
que salga al instante, Amor, a correr tras de ti. 



NÓMADA

De tanto despertar al lloro 
me fui rasgando la piel hasta los huesos
hasta dejar en carne viva a otro
que sangra piedras y cenizas
         (a sus pies)
que muda de un sito o otro tanto a tanto 
en busca de otra piel 
nueva sangre 
y menos lloro
en ataques de locura cargo con vísceras y sueños
lo mismo con ojos que con boca
pero no puedo evitar 
llevar un sorbo de sangre 
coagulado en la garganta 
y un retazo de piel 
adherido a alguna parte

pero un buen día me canso de andar 
      y busco abrigo
junto al calor de una piel nueva
me adhiero a ella
   poco a poco
palmo palmo 
a golpes de sangre sudor saliva y semen
y leves caricias superficiales 
Así, con nueva piel despierto y nada
ya no el ardor ni el llanto corrosivo
y ni las ganas siquiera
de arrancarme la piel 



MATUTINO
—« Je suis la Vie, l’insupportable, l’implacable Vie ! »
Charles Baudelaire
Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana
antes que la vida me despierte dentro
antes que regrese a este grito convulcante
que transpira humo por las coladeras
y vomita legiones por las avenidas
Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana
Antes de sentir la sangre rodar por mi cuerpo
Antes que emerja la mediocridad de las sábanas
y sienta inflamárseme el pecho de viciada existencia
Ya no tendré que arrastrar mis sueños con resaca hasta el retrete
ni hacerles tragar dos aspirinas con otro vaso de resignación
Ya no veré a la puta que amanezca a mi lado 
ni recordaré arrepentido el embriago de ayer
no aspiraré con largo aliento su digestión alcohólica
ni me rasparán como espinas 
los vellos de sus piernas 
enredadas en mi cuello 
No me masturbaré recordando a la otra
o mirando unas tetas y un culo de revista 
Ya no tendré que colgarme el grillete en el cuello cuando salga a la calle
ni vestir la cansada sonrisa de ayer
No envidiaré el auto o la rubia que me crucen delante
Ya no tendré que mirarme la vida de frente al espejo
ni gritarle a la cara: 
¡Estás jodida, reina!
Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana