De tanto despertar al lloro
me fui rasgando la piel hasta los huesos
hasta dejar en carne viva a otro
que sangra piedras y cenizas
(a sus pies)
que muda de un sito o otro tanto a tanto
en busca de otra piel
nueva sangre
y menos lloro
en ataques de locura cargo con vísceras y sueños
lo mismo con ojos que con boca
pero no puedo evitar
llevar un sorbo de sangre
coagulado en la garganta
y un retazo de piel
adherido a alguna parte
pero un buen día me canso de andar
y busco abrigo
junto al calor de una piel nueva
me adhiero a ella
poco a poco
palmo palmo
a golpes de sangre sudor saliva y semen
y tenues caricias superficiales
Así, con nueva piel despierto y nada
ya no el ardor ni el llanto corrosivo
y ni las ganas siquiera
de arrancarme la piel


Ya lo dije! Puede mejorar!
ResponderEliminarOK. Nos esforzaremos más para satisfacer a nuestras lectoras exigentes.
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