surge mágico este estertor caníbal

que se muerde a cada instante los miembros del poema

y deja sólo ileso el cordón umbilical

para instaurar mañana un misterioso libro

de metáforas cautivas en silencios

domingo, 21 de marzo de 2010

NÓMADA

De tanto despertar al lloro

me fui rasgando la piel hasta los huesos

hasta dejar en carne viva a otro

que sangra piedras y cenizas

(a sus pies)

que muda de un sito o otro tanto a tanto

en busca de otra piel

nueva sangre

y menos lloro


en ataques de locura cargo con vísceras y sueños

lo mismo con ojos que con boca

pero no puedo evitar

llevar un sorbo de sangre

coagulado en la garganta

y un retazo de piel

adherido a alguna parte

pero un buen día me canso de andar

y busco abrigo

junto al calor de una piel nueva

me adhiero a ella

poco a poco

palmo palmo

a golpes de sangre sudor saliva y semen

y tenues caricias superficiales


Así, con nueva piel despierto y nada

ya no el ardor ni el llanto corrosivo

y ni las ganas siquiera

de arrancarme la piel

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