surge mágico este estertor caníbal

que se muerde a cada instante los miembros del poema

y deja sólo ileso el cordón umbilical

para instaurar mañana un misterioso libro

de metáforas cautivas en silencios

domingo, 28 de marzo de 2010

MATUTINO

—« Je suis la Vie, l’insupportable, l’implacable Vie ! »

Charles Baudelaire


Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana

antes que la vida me despierte dentro

antes que regrese a este grito convulcante

que transpira humo por las coladeras

y vomita legiones por las avenidas


Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana

Antes de sentir la sangre rodar por mi cuerpo

Antes que emerja de la mediocridad de las sábanas

y sienta inflamárseme el pecho de viciada existencia


Ya no tendré que arrastrar mis sueños con resaca hasta el retrete

ni hacerles tragar dos aspirinas con otro vaso de resignación


Ya no veré a la puta que amanezca a mi lado

ni recordaré arrepentido el embriago de ayer

no aspiraré con largo aliento su digestión alcohólica

ni me rasparán como espinas

los vellos de sus piernas

enredadas en mi cuello


No me masturbaré recordando a la niña que amé

o mirando unas tetas y un culo de revista


Ya no tendré que colgarme el grillete en el cuello cuando salga a la calle

ni vestir la cansada sonrisa de ayer


No envidiaré el auto o la rubia que me crucen delante


Ya no tendré que mirarme la vida de frente al espejo

ni gritarle a la cara:


¡Estás jodida, reina!


Moriré un día de estos, muy temprano, en la mañana


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